Micropoder


El abogado, su colegio y el derecho de defensa.
Jueves, 01 de Marzo de 2012 16:41
Escrito por Javier Cremades
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Ha terminado ya la terna de procesos judiciales que el Tribunal Supremo había abierto contra el juez Garzón. Al archivo del caso sobre la petición de financiación para sus cursos en la Universidad de Nueva York por haber prescrito, se suma ahora la sentencia absolutoria para el juez del caso de la investigación sobre el franquismo. Destaca, aún más, como única sentencia condenatoria la sentencia unánime de los siete magistrados del Tribunal Supremo condenando al juez Garzón por ordenar unas escuchas ilegales a los abogados del caso Gürtel. Una vez despejada la bruma mediática de esta cadena de procesos es momento para reflexionar sobre la relevancia jurídica de una sentencia que perdurará más allá de la propia fama del famoso juez condenado a dejar de serlo, por afectar a uno de los pilares del Estado de Derecho: el derecho de defensa.

 

La profesión de abogado es una de las más antiguas y nobles de la Historia de la Humanidad. Los pilares de nuestra civilización occidental nacen precisamente del desarrollo del Derecho Romano y sus instituciones. Sólo con la formación de un Derecho se asegura el respeto a la dignidad de la persona. El moderno Estado de Derecho, tras la Segunda Guerra Mundial, quiso dotarse de una garantía de los Derechos Humanos como respuesta a los genocidios perpretados por regímenes totalitarios que utilizaron los conductos formales del Derecho con la imprescindible complicidad de algunos jueces que se prestaron a cerrar los ojos ante la utilización perversa del ordenamiento jurídico. Los jueces del régimen nacionalsocialista y los jueces de las purgas estalinistas tenían en común su legitimidad de origen, pero también su instrumentación al servicio de la máquinaria política de sus regímenes totalitarios.

 

Tras el estremecedor testimonio de los jueces nacionalsocialistas en los procesos de Nüremeberg, todos los juristas hemos aprendido que lo único que separa un Estado de Derecho de un Estado que utiliza el Derecho es la frontera del Derecho de Defensa que asiste a todo ciudadano. Nunca puede haber una acusación por horrible que parezca, que justifique la vulneración del Derecho de Defensa. El Estado solamente puede matizar alguna de las implicaciones de ese Derecho por causas muy graves, excepcionales, objetivas y muy tasadas, como puede ser algún caso concreto de terrorismo en el que esté en juego la vida de muchas personas. Pero hoy, como ayer, es evidente que las malas artes no deben ser admitidas en la noble tarea de impartir justicia y perseguir el interes general.

 

El derecho de defensa es la piedra angular del derecho a la tutela judicial efectiva. Los ingredientes del derecho de defensa tienen unos contenidos básicos  y significativos: el derecho de asistencia del abogado desde el primer momento de su detención, a ser informado de la acusación, a ser puesto en libertad en 72 horas, a no declarar, a no confesarse culpable. En definitiva, es un derecho que debe gozar de la máxima protección, no solo en abstracto sino también en su aplicación real y desde luego, el asunto Garzón ha constituido un punto de inflexión en la protección del mismo,  aun a pesar de toda la presión mediática y política que sobre el particular se ha ejercido.

 

Nos encontramos por tanto, con una sentencia que decide sobre el alcance de la protección de lo que se considera la médula espinal del Estado de Derecho: el secreto de las comunicaciones entre el abogado defensor y su cliente. La sentencia, como es conocido, condena la autorización de escuchas de las conversaciones que los letrados de agunos acusados de la trama mantuvieron en la cárcel. Con todas las garantías de un proceso penal en que se han podido oir las alegaciones de todas las partes nada menos que siete miembros, de conocidad diversidad ideologica ademas, del más alto tribunal de la jurisdicción española han coincidido en que el Juez Garzón ordenó esas escuchas a sabiendas de que estaba vulnerando el derecho de defensa y la presunción de inocencia de los propios letrados.

 

Todas las manifestaciones mediáticas y populares suscitadas por esta sentencia provienen, sin duda, de la acusada personalidad pública del juez Garzón y son comprensibles cuando provienen de legos en Derecho, que no tienen por qué entender la gravedad de que un juez vulnere el Derecho de Defensa aunque sea con el loable fin de perseguir la justicia. Si los jueces comenzaran a actuar siguiendo la regla de que el fin justifica los medios, automáticamente habríamos empezado a sustituir el Estado de Derecho por la utilización del Derecho por parte de un poder del Estado.

 

Menos comprensibles son, en cambio, las reacciones de algunos juristas y políticos que parecen, paradójicamente, olvidar sus raíces progresistas para minusvalorar el Derecho de Defensa, tradicionalmente bandera de la izquierda jurídica. Quizá se deba a la presencia de algunos restos de aquel planteamiento marxista de entender el Derecho como una superestructura social que había que utilizar para conseguir los fines de la lucha de clases. Por tanto, entienden que cuando el Derecho no coincide con los intereses ideológicos de quien se apropia la conciencia de clase del pueblo ha de ser cambiado. La Justicia, según esta filosofía, emana del pueblo, siempre que el pueblo  sea liderado por sus "legítimos" representantes políticos.

 

Sin embargo, esta nube de reacciones emocionales e ideológicas oculta una circunstancia de este caso que representa mayor gravedad. Se trata del desconcertante papel que ha jugado en este proceso el Colegio de Abogados de Madrid. En buena lógica, parecería que una de las funciones esenciales de todo Colegio de Abogados fuese la protección del Derecho de Defensa como núcleo de la profesión del abogado. Por eso, a nadie le extrañó que, tras conocer la realización de las escuchas, la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid aprobara, a mi juicio de forma acertada, la autorización para que el Colegio interpursiera una querella para defender el Derecho de Defensa  que ejercian los letrados espiados. Lo que resulta sorprendente y hasta escandaloso es que el Colegio finalmente no actuara y dejara solos a los abogados escuchados. Tuvo que ser un abogado particular y en solitario, Ignacio Pelaez, el que decidió dar ese complicado paso y presentar la correspondiente querella que una vez admitida, ha permitido la incoación del conocido procedimiento penal ante la Sala Segunda del TS y la personación de otras partes acusadoras.

 

Esta inhibición, incumpliendo el acuerdo de la Junta de Gobierno, abre la puerta a distintas consideraciones sobre sus causas. Evidentemente se trataba de un caso que afectaba a un conspicuo representante de la judicatura y afectaba de lleno al ámbito político, con la consiguiente relevancia mediática. Pero, sean cuales sean las comprensibles razones sobre la dificultad del caso, ninguna de ellas puede justificar la indefensión, por parte de su Colegio, de unos abogados en el ejercicio profesional del Derecho de Defensa. La propia razón de ser de un Colegio de Abogados fundamentalmente reside en la protección del estatuto del abogado frente a otras pretensiones. Si cuando es más necesaria esa defensa, por la magnitud de la vulneración cometida o por quien la comete, un abogado se encuentra solo, la propia institución del Colegio queda reducida poco mas que a una mutualidad de servicios para profesionales.

 

Estas deficiencias en la protección del abogado en su ejercicio profesional han quedado subsanadas por la claridad y contundencia de una sentencia unánime de siete magistrados del Tribunal Supremo. Pero esta circunstancia no nos exime del deber de pararnos a reflexionar sobre qué tipo de Colegio de Abogados queremos y cómo podemos evitar que esta pasividad se repita. De una parte, se podría regular en el ámbito de los Colegios de abogados el amparo colegial por la vía reglamentaria que permita dar respuesta a situaciones que, como vemos, se presentan diariamente en la práctica forense. De otra parte, sería conveniente la promulgación de una Ley Orgánica de Defensa, en los términos en los que se ha pronunciado el propio Consejo General de la Abogacía.

 

Como ya dijo en su día el ex Decano del Colegio de Abogados de Madrid Martí Mingarro adelantándose ya a los problemas que se derivarían de este tipo de actuaciones en su obra “Crisis del Derecho de Defensa: Me pregunto yo y nos debemos preguntar todos, de qué sirve que el Código Penal castigue al Abogado que revela sus secretos (artículo 199); que la LOPJ le obligue a la más estricta confidencialidad; y que se pueda expulsar de la profesión al Letrado que quebrante esa confidencialidad, de qué sirve todo eso si lisa, llana y cómodamente un funcionario innominado puede grabar impunemente todas las conversaciones que se produzcan en la relación Abogado-cliente mediante dispositivos electrónicos perfectamente ocultos e inaccesibles”.

 

 

Javier Cremades

Abogado.


Fuente: El País

 

 

 

Comentarios  

 
#9 comentarioJavier Cremades 09-03-2012 09:22
No soy abogada, esto que vaya por delante. Discrepo de su artículo completamente, quizá usted, como abogado, debió comentar que el único derecho de defensa que se vulneró fue el del juez Garzón. No entiendo cómo, como abogado, no parece preocuparle ni tomar nota de otros casos en los que ha habido escuchas y no sólo en caso de terrorismo sino en el caso de Marta Sánchez, por ejemplo. En estos casos nadie dijo nada sobre el derecho de defensa de los acusados ni que el juez prevaricara a pesar de ordenarlas. Como abogado, sabrá que es el juez quien a petición de la fiscalía o la policía ordena las escuchas y el juez Garzón se preocupó, según todos los testigos que el tribunal rechazó, de salvaguardar ese derecho; pero es que además los abogados eran cómplices en el blanqueo de dinero, también olvida que el juez Pedreira mantuvo las escuchas y nadie le ha llevado a los tribunales por prevaricar y/o destrozar el derecho de defensa. En el juicio a Garzón han primadfo otras razones de índole personal, como las envidias sobre todo de Varela y las ganas de librarse de un juez incómodo, y se ha arrasado con la defensa del juez. No entiendo de leyes como usted, repito, no soy abogada, quizá cometió un error, pero lo que es evidente es que no prevaricó o prevaricaron todos. La desproporción de la sentencia es de órdago y clarifica las intenciones de quienes le juzgaron. Aparentemente a usted le ha preocupado más el derecho de defensa de los gurtelianos que el derecho de defensa de todo un juez como Garzón. Atentamente, cristina manrique.
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#8 Artículo en "El País"Javier Cremades 08-03-2012 18:27
Buenas tardes:

He leído con interés su artículo sobre el juez Garzón y el derecho de defensa. Creo que Garzón se excusaba diciendo que los abogados eran miembros de la trama de evasión de divisas. ¿Qué hacer entonces? ¿Dejar que bajo el derecho de defensa se siga perpetrando un delito? o Qué hacer cuando el abogado de Don Vito, Tom Hagen, papel que representó Robert Duval en "El Padrino" actua.

Esperando su respuesta, no necesariamente personal, sino en otro artículo, le saluda atentamente

Juan Carlos Mingueza Boillos
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#7 Dudas sobre tu artículo sobre el juez Garzón y el derecho de defensaJavier Cremades 08-03-2012 16:28
Hola Javier:

Soy Charo de Murcia, efectivamente yo soy una de tantos profanos en cuestiones jurídicas, asombrada por la sentencia contra el juez Garzón, y tengo muchas dudas al respecto, dudas que me surgen cuando oigo las opiniones al respecto que se han vertido en telediarios, corrillos políticos de diversos programas de TV, artículos periodísticos,e tc.

En todos ellos he podido oír, que el juez Garzón para poder realizar esas escuchas tuvo que pedir permiso a otro juez y un fiscal, que le dieron ese permiso. Si esto es así, éstos que le dieron el permiso, ¿No tienen ninguna responsabilidad en sus actuaciones?

También se decía que estas escuchas se podían hacer en ocasiones excepcionales, como casos de terrorismo (que ya se que no es el caso), pero también otros que yo no recuerdo, creo que el juez Garzón sospechaba de que algún abogado estaba implicado en la trama y a ese es al que se le ordenó las escuchas.

Me gustaría que me aclarases todo esto, cuando tengas tiempo, porque yo creía en la justicia española hasta que he visto el caso Garzón y el caso Camps.

Muchas gracias.

Un saludo.
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#6 AnónimoJavier Cremades 08-03-2012 13:43
Estimado Javier,

Quería felicitarte personalmente por el interesante y valiente artículo que has publicado hoy en El País. Muchos coincidimos plenamente con tu análisis, pese al ruido mediático.

Un fuerte abrazo
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#5 de Sergio AmadeoJavier Cremades 08-03-2012 12:27
Hola Javier, te escribo para felicitarte por tu brillante y acertado artículo de opinión publicado hoy en el diario el País.

Tu opinión es la de muchos Abogados, pero lamentablemente en el caso de nuestro colegio la soledad del abogado y de su profesión se hace más patente quizás por esta y muchas cuestiones más.

Es inquietante, que no preocupante que se entremezclen oscuros intereses (muchas veces políticos) con lo que debe ser la defensa de nuestra profesión.

Pero no quiero extenderme más. Enhorabuena por tu artículo.

Por cierto dos cosas ¿que tal la familia? y ¿te presentarás a Decano del Colegio?

SERGIO AMADEO
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#4 ya yaJavier Cremades 08-03-2012 10:33
La profesión de abogado es una de las más antiguas y nobles de la historia de la Humanidad.

Si empieza así, con hipérboles vestidas con adjetivos a pares, pocas ganas le quedan a uno de seguir leyendo...
... y eso sin contar con que pueden protestar las putas, los maestros, los filósofos, los alfareros y tanta gente mucho más antigua y noble que los torticeros abogados tantas veces corruptos (en todo caso mucho más que las putas, los maestros, o los alfareros

http://ganaranlosmalos.blogspot.com/
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#3 GraciasJavier Cremades 08-03-2012 10:33
Estimado compañero:

Sólo quiero manifestarle mi agradecimiento por su texto en El País acerca del derecho de defensa, la sentencia de Garzón y el papel desempeñado en los medios y en la vida institucional, entre otros, por el colegio de abogados de Madrid.

En estas ínsulas, alejada de los fuegos de la capital, se llegó a la paradoja de remitir varias circulares por el colegio de esta provincia alarmando sobre las manifestaciones del nuevo ministro de justicia acerca de habilitar el mes de agosto para ayudar a superar el atasco judicial existente y sin embargo no se envío ni una sola nota congratulándose de la claridad del pronunciamiento del Tribunal Supremo.

Atentamente,

Javier Navarro García-Ramos

Abogado

Las Palmas de Gran Canaria
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#2 El derecho de defensaJavier Cremades 08-03-2012 10:14
Querido compañero: Te felicito por tu articulo. Siempre pensé que de todos los hechos que se le imputaban al Sr. Garzón, sin lugar a dudas, el mas grave era el seguido por las intervenciones de las comunicaciones entre abogados y clientes. Los otros dos, sin duda muy importantes, eran mas de índole política ó de actitud personal aunque, siempre me enseñaron, que la responsabilidad penal se extingue por la muerte ó por la amnistía y, que un juez honesto no recibe regalos de nadie, menos de los justiciables y menos aun los pediría.

Efectivamente, la postura del Colegio de Abogados y del Consejo General de la abogacía, en un tema tan fundamental, como El Legitimo Derecho de Defensa ha sido lamentable y deplorable. No se si conoces la nota de prensa que nos enviaron a los Colegiados al día siguiente de que terminara el Juicio y antes de que recayera tan formidable y unánime Sentencia, supongo que la remitieron, sabedores del resultado, pues jurídicamente no se podía producir otro, con el ánimo de silenciar sus conciencias cobardes, en un vano intento, de mantenerse en sus ilegítimos intereses representativos ó de índole similar, ya que es evidente que nunca se guiaron por defender nuestra sagrada profesión.

En fin, te doy las gracias nuevamente por recordarles a los que se instalan interesadamente en el desconocimiento del derecho y también a los verdaderamente ignorantes, de la importancia que para todos puede tener, la vulneración de este Derecho Fundamental.


Un cordial saludo,

Laura Palacios.
Abogado.
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#1 El caso Garzón y el derecho de defensaJavier Cremades 08-03-2012 10:12
Estimado Dr. Cremades:

Quiero felicitarlo por su excelente artículo y decirle que comparto absolutamente todo su contenido. Lamento que en mi país el ex juez haya sido recibido con todos los honores, seguramente es exponencial de la concepción del derecho como un insumo del estado. Muchos abogados de mi querida Argentina seguiremos trabajando por un verdadero Estado de Derecho. Gracias por su claridad. Lo saludo atentamente,

MARGARITA RICO de BECCAR VARELA (abogada - T° 39, F° 18 CPACF - Directora del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires - Miembro del Consejo Directivo del Colegio Público de la Capital Federal)
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Javier Cremades

“Los poderes clásicos deben aprender a relacionarse con los nuevos participantes en el gran juego de la sociedad. Aquellos que sepan adaptarse, los encontraran como aliados. Los que no perciban el cambio se despertarán, como el Gulliver de Swift, atenazados por la red de infinitos hilos de los insignificantes liliputienses”.