Micropoder


Felipe VI y la nueva casa "inteligente" del Rey
Red y Sociedad
Lunes, 14 de Julio de 2014 12:17
Escrito por Javier Cremades
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Lejos están los tiempos en que todo lo regio era sagrado y, como tal, secreto u oculto a los ojos y oídos del común. Eran los arcana regis o arcana imperii. Maquiavelo y Bodino recomendaban mantener distancias con el vulgo, viviendo en lujosos y grandes palacios, siempre con la debida solemnidad y exhibición de superioridad como para que sus súbditos se sintieran sobrecogidos y pequeños al tiempo que admirados por tener un Rey incomparable que había recibido su poder directamente de Dios. Gracias a esa mentalidad absolutista disfrutamos hoy de los hermosos palacios de Versalles, de Schönbrunn o el Palacio Real de Madrid-

 

El régimen constitucional y, más adelante, la democracia vinieron a allanar el camino. No es que ahora el monarca sea el Ciudadano Rey, como se decía en plena Revolución francesa, pero tampoco es el Ungido de Dios.

 

Así lo entendió el primer Rey verdaderamente constitucional de la Historia de España, Juan Carlos I, cuando declinó la posibilidad de vivir en el Palacio Real y eligió vivir en uno de los palacios más discretos de Madrid: el Palacio de la Zarzuela. Quiso así romper con el estilo antiguo del Rey Superior para inaugurar un nuevo estilo de Rey funcional.

 

La monarquía constitucional está apoyada en un delicado equilibrio entre tradición y modernidad, entre derechos históricos y derechos democráticos. Así, l mayoría de los actos del Rey son, en realidad,  actos debidos y tasados por el gobierno: desde la sanción de las leyes hasta la concesión de indultos.

 

En realidad. El único ámbito de autonomía real reconocido en la Constitución es el gobierno de la Casa y la Familia Real. Es éste el ámbito realmente reservado a la discrecionalidad del Rey, de manera que las Constituciones monárquicas suelen eximir dicho gobierno doméstico de la necesidad de refrendo ministerial.

 

Conforme al artículo 65 de la Constitución, el Rey hace libremente los nombramientos civiles y militares de su Casa y distribuye libremente la Dotación de la Corona para atender los gastos de su Casa y Familia. Lo que significa que no necesita para ello refrendo gubernamental. Por lo tanto, es en estas decisiones personales donde se puede advertir mejor la propia percepción que un Rey tiene sobre su propia condición monárquica.

 

Por eso, el gran reto modernizador que tiene Felipe VI ya no será elegir su domicilio sino cómo organizar la nueva Casa del Rey. Es cierto que, en los últimos años de su reinado, Don Juan Carlos comenzó los primeros pasos de una evolución hacia una parcial apertura informativa y exhibición de cuentas de su Casa, pero no parece suficiente.

 

Al fin y al cabo la Casa del Rey es una Administración, ciertamente separada de la Administración Pública, pero Administración al cabo. Por eso, no puede estar ajena al debate sobre la reforma de la Administración que está girando en torno al concepto de Gobierno Abierto, donde priman la colaboración, la transparencia, y la participación.

Felipe VI debería afrontar con valentía la evolución necesaria de la Casa del Rey. En esta tarea debería ayudarse de los avances que durante estos años las nuevas tecnologías han aportado al concepto de casa, plasmado en el nuevo modelo de Casa Inteligente.

 

Un Casa Inteligente posee un conjunto de sistemas capaces de automatizar servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Estos servicios deben estar integrados por medio de redes interiores y exteriores de comunicación,  y controladas desde dentro y fuera del hogar.

 

Analógicamente, una Casa “Inteligente” del Rey debería seguir una estructura más en red que piramidal, donde las relaciones internas fueran a su vez basadas en nodos de relaciones externas con toda la sociedad. Además, debería incorporar los modernos sistemas de Escucha Activa y monitorización de la opinión pública como base de una correcta comunicación con la sociedad.

 

Por otro lado, una nueva Casa del Rey convendría que asumiera los mismos objetivos en su actuación que la Casa Inteligente. En primer lugar, la sostenibilidad. Principalmente económica pero también social y medioambiental. En segundo lugar, la accesibilidad. Especialmente de los nuevos prescriptores que, fuera de cualquier lista de invitados de una recepción oficial, están influyendo en la sociedad. Pero también la accesibilidad a la información según los principios antes mencionados del Gobierno Abierto. En tercer lugar, la comunicación, que ya no puede ser unidireccional, por mucho que se incluya a los nuevos canales como Twitter. Ahora debe ser bidireccional y participativa.

 

No es hora de apuestas aventuradas, pero sí de algunos cambios que redundarán en una mayor eficacia y en una mejor relación con la ciudadanía. Una ciudadanía acostumbrada a conocer todo de todos y a decidir cualquier aspecto de su vida con un clik. A esa ciudadanía activa y exigente es a la que se le tiene que ofrecer una nueva Casa “Inteligente” del Rey.

 

Y lo mismo cabe decir respecto de la dimensión personal y familiar de la institución monárquica. La abdicación de Don Juan Carlos y el acceso al trono de Don Felipe determinan que la Familia Real se reduzca considerablemente, siendo excluidas las hermanas del Rey y sus hijos y quedando únicamente en ella, junto con éste y la Reina consorte, su descendencia directa que está integrada por dos personas: la infanta Leonor, próximamente Princesa de Asturias, y su hermana la infanta Sofía.

 

Una de las consecuencias más relevantes, dentro del orden familiar interno, pero que tiene interés público, es la relación de Felipe VI con Don Juan Carlos, relación que se extiende a la que ha de mantener con doña Sofía y a las de la Reina consorte con ambos. Aparte del cariño filial y a la deferencia propia hacia su predecesor y maestro, don Felipe tendrá con toda seguridad en Don Juan Carlos un consejero excepcional, tal ha sido el caudal de experiencias acumulado por él durante su largo reinado. Pero el Rey es el Rey, y no hay más Rey que el reinante. A partir de ahora será Don Felipe el que distribuya la Dotación de la Corona y el que asigne a sus padres algún cometido, aunque no exactamente una función estatal concreta.

 

Por lo demás, ya es hora de abordar el estatuto jurídico del Príncipe (ahora Princesa) de Asturias, bien por separado, bien junto al de los demás miembros de la Familia Real.

 

Es verdad que la Princesa Leonor es muy joven y todavía no hará otra cosa que estudiar y formarse, pero basta con recordar que llevamos treinta y seis años sin que se haya hecho nada sobre este asunto para que no sea disparatado temer que pasen otros treinta y seis.

 

Mientras tanto, no es cuestión que, dada su edad escolar, se la someta a más disciplina de la que tiene con sus estudios. Ya llegará el momento de que, elija la carrera universitaria que elija, la complemente con nociones de Historia, Derecho, Economía y conozca lo fundamental y algo más de las tecnologías de la información, que es el presente con más futuro.

 

Mientras tanto, vale más insistir en los valores que hacen humana a una persona que se está formando: verdad, tolerancia, libertad, igualdad, saber ganar y saber perder, trabajo, mucha sencillez, poca altivez, respeto, amistad y compañerismo.

 

Fuente: Diario el País 

 

 

 
Entrevista a Javier Cremades sobre política 2.0
Red y Sociedad
Lunes, 09 de Junio de 2014 15:54
Escrito por Javier Cremades
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¿De qué manera ha transformado internet nuestro sistema político? (si es que lo ha transformado)

 En la actual Sociedad de la Información pude hablarse del concepto “soberanía digital”: el demos puja por consolidarse tanto en el ámbito político como en todos aquellos ámbitos donde existan centros de decisión vertebrados entorno a flujos constantes de opinión e información, es decir, sometidos a la posibilidad de influencia y crítica gracias a la interactuación a través de las redes.

 Toda esta revitalización del poder de lo ciudadanos gracias las herramientas digitales es lo que he denominado micropoder, un término con el trato gráficamente de trasmitir la idea de que ahora, cada ciudadano cuenta, pues pesar de su aparente insignificancia frente a las grandes organizaciones y estructuras, el poder de influencia de los ciudadanos puede ser exponencialmente aumentado gracias al acceso a los intereses convergentes de otros muchos, así como a plataformas de información de enorme repercusión.

 ¿Cree que nuestro sistema actual da respuesta con la velocidad necesaria a las transformaciones a las que la sociedad se enfrenta?

 Creo que la respuesta de los poderes públicos es hoy más rápida que hace décadas. El poder también se mueve en el contexto digital y lo hace bastante bien. Se han modernizado sus estructuras y sus herramientas para comunicarse y actuar. Me pregunto a veces si es bueno que los cambios se produzcan de forma inmediata, como en ocasiones se exige. Tal vez sea más prudente –la sabia lentitud del legislativo que señalaba Hariou-- permitir periodos de asimilación para conocer si estamos ante una simple moda pasajera o ante una auténtica tendencia.

 Desde su punto de vista, España en este momento en qué punto se encuentra cuando se habla de e-democracy.

 Bueno, el concepto de e-democracy es aún algo ambiguo. No creo que pueda circunscribirse a meros procesos mecánico, como por ejemplo, el voto eléctrónico. eso es sólo una parte de una idea más amplia y renovadora. El tipo de sociedad democrática que proporcionan las herramientas digitales tiene que ver además con la web 2.0, con casos como WeakeLeaks; la llamada Primavera Árabe; es decir, con el final, como sostiene Castells, de la “la vieja sociedad” en la que el poder se fundamentaba la participación política en el control de la información y de la comunicación. Con el Internet, las redes sociales, etc, todo eso termina. Todos los expertos coinciden en afirmar que ese control, al menos en el modo y que se daba hasta ahora, no es posible. Expresa muy bien todo este fenómeno el concepto que Andrew Rasiej, el fundador de Personal Democracy Forum, utiliza para definir a las tecnologías de la información, a las que considera de forma muy gráfica como un tsunami democratizador. En ese sentido, creo que en nuestro país la participación es muy intensa y goza de buena salud.

 ¿Cuál cree que es el principal error que se comete en España en relación a la e-democracy? (si es que se comete) ¿Y acierto?

 Circunscribirlo a una mera aplicación de herramientas tecnológicas. No se pude pretender aplicar herramientas sin atender el enorme cambio sociológico, económico y hasta personal que se está produciendo. Otro grave error es utilizar las nuevas herramientas como armas de agresión y difamación al amparo de supuestos anonimatos. Las redes sociales nutren de ideas y opciones, pero en ocasiones se comportan como “turbas” motivas por el resentimiento.

La manera en que se han planteado las diferentes plataformas y partidos que defienden una e-democracy en España (Partido X, Agoravoting, Kuorum.org...) ¿Cree que es la adecuada? 

Por lo que sé, esas organizaciones defienden una idea concreta de participación democrática en el nuevo contexto de híper comunicación. Son propuestas, en muchos casos, interesantes y que muchas veces se refieren a mecanismos concretos de actuación. Ya digo que el concepto debe ser más amplio, pero no hay duda de que esos sectores pretenden con buen criterio que el sistema no se quede anquilosado.

 ¿Cuáles son las tareas pendientes que tenemos en este tema?

 Analizar y observar con más serenidad y paciencia. a veces nos lanzamos de cabeza hacia lo más novedoso sin tener en cuenta su utilidad, efectos, etc y, sobre todo, si mejora lo anterior.

 ¿Qué país, plataforma o partido es un referente en este tema? ¿Por qué?

 Nosotros mismos. Nuestro país, nuestra sociedad es un buen ejemplo de asimilación de las nuevas tecnologías en el ámbito del poder público, tanto en los aspectos de gestión (poseemos una de las Administraciones electrónicas más avanzadas del planeta) con en los de participación (las redes sociales, los blogs, los sitios de Internet en materia de opinión política son numerosos y por lo general de gran calidad).

 Por último, me gustaría saber si los expertos barajan algún horizonte temporal a la hora de hablar de una instauración real de una e-democracy. ¿Cuál sería ese horizonte?

Se pueden barajar fechas concretas para poner en marcha herramientas concretas. por ejemplo, en las próximas elecciones europeas se va a poner en marcha en diversas ciudades un proyecto piloto de voto electrónico. Pero ya digo que la e democracy no es sólo el voto electrónico desde el móvil o desde casa (algo que, por cierto, cambiará también el concepto mismo de “jornada electoral”), es mucho más; es un nuevo modo de entender la democracia y la participación en lo que nos atañe a todos. Su consolidación no tiene fecha; ha de ser paulatina, tal y como creo que está sucediendo.

 

 

 

La estrategia 3.0 del Turismo de Málaga.

Como algunos de ustedes saben llevo años trabajando en el campo de la innovación de las organizaciones y su adaptación al cambio social, económico y político que ha provocado la revolución digital.

En esta tarea he podido contribuir a que, tanto instituciones tan tradicionales como el Notariado y la Administración Pública como compañías líderes de sus sectores, aprendieran a gestionar esos cambios.

Hoy, como malagueño y como profesional, me siento orgulloso de poder presentar una estrategia que sitúa a Málaga on the edge del turismo internacional.

Esta estrategia 3.0 supone ir más allá de adaptarse a los cambios: implica dar un paso hacia adelante para liderarlos.

Porque, si el concepto 2.0 incluía la interactividad al proceso digital para entablar un auténtico diálogo a través de las redes sociales, ahora el paso al modelo 3.0 supone involucrar al cliente, al usuario, al visitante en un verdadero proceso de participación activa.

Hace años tuve ocasión de describir esta tendencia imparable con el término del “micropoder” del ciudadano que, empleando las tecnologías de la información y la comunicación, trabaja colaborativamente con otros ciudadanos. Como resultado, se produce un fenómeno de empoderamiento de los consumidores, los espectadores, los votantes y los accionistas.

Pero ese empoderamiento abre nuevas posibilidades de interacción y participación en las relaciones humanos, tanto gratuitas como comerciales. Y especialmente lo comprendemos en el caso del turismo.

Porque el turismo es comunicación: se basa en la información, la curiosidad y la interactividad entre personas y entre lugares. Por eso, debemos tener siempre presente una sencilla ecuación, que puede parecer muy obvia pero no lo es: a más y mejor comunicación tendremos más y mejor turismo.

Digo que no es tan obvia como parece porque pocas ciudades han caído en la cuenta de que estamos asistiendo al nacimiento del “turismo inteligente”, cuyo desarrollo está poniendo en marcha todo un nuevo sector empresarial emergente: app, códigos QR, visión aumentada, redes sociales de turismo, integración con instagram, etc.

Málaga, una vez más, ha decidido poner su genio al servicio de la innovación y ha decidido liderar este cambio en España y en Europa. Lo conozco de primera mano porque, como presidente del Club Málaga Valley estamos realizando un trabajo conjunto, en el marco de esta estrategia 3.0, para crear un ecosistema de innovación turística y un polo de atracción de turismo empresarial de última generación.

Estoy convencido de que esta estrategia 3.0 desplegará todas las velas de Málaga para seguir avanzando con los vientos de la innovación.

 

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Javier Cremades

“Los poderes clásicos deben aprender a relacionarse con los nuevos participantes en el gran juego de la sociedad. Aquellos que sepan adaptarse, los encontraran como aliados. Los que no perciban el cambio se despertarán, como el Gulliver de Swift, atenazados por la red de infinitos hilos de los insignificantes liliputienses”.