Micropoder



Bankia, sólo la Justicia restablecerá la confianza.

Se ha hecho público el Informe que los peritos del Banco de España, a instancias del Juez Andreu, aportan al proceso abierto en la Audiencia Nacional, sobre la situación financiera y contable de Bankia. Sus conclusiones coinciden con las que, desde nuestro despacho, venimos defendiendo en los procesos que hemos iniciado en defensa de los intereses de los miles de afectados por su fallida salida a bolsa, que cada día se siguen sumando.

Los hechos eran tan evidentes que no hacía falta tener profundos conocimientos contables para saber que algo se había hecho mal cuando una sociedad presentaba unas cuentas con casi 300 millones de beneficios y con esa tarjeta de presentación pedía dinero a cerca de 300.000 pequeños ahorradores, y sólo unos meses después era intervenida, arrojaba pérdidas de 3.000 millones de euros, y solicitaba un rescate de más de 20.000 millones. Si a esto se añadía que la empresa en cuestión era una entidad de crédito, y que por lo tanto se hallaba bajo la supervisión del Banco de España, y además la operación requirió la autorización de la CNMV, no nos cabía explicación alguna para entender lo sucedido.

Este informe confirma la consumación de un fraude financiero de gran magnitud en el que los controles institucionales fracasaron, incluidos los del propio Banco de España, cuyos peritos ahora descubren ahora una realidad, que nuestro banco central no advirtió cuando hubiera podido evitar el daño.

Esta situación requiere una doble reparación. Por un lado, debe procederse a la restitución a los pequeños ahorradores, afectados por este gigantesco fraude, del dinero entregado a Bankia como contraprestación por la venta de unas acciones vacías de cualquier valor patrimonial. No nos cabe ya ninguna duda de que la compra de las acciones en la salida a bolsa se hizo bajo un consentimiento viciado. Según nuestro Código civil, tales contratos pueden ser anulados y por consiguiente procederse a una restitución de las prestaciones realizadas. El accionista devolverá la acción a la compañía y la compañía devolverá el dinero al inversor con intereses y, en su caso, con la indemnización por daños y perjuicios que pudiera corresponder. En esa línea estamos trabajando representando a más de 1300 accionistas, una cifra que por goteo, no para de crecer desde que se produjo el escándalo. Por otro lado debe procederse a una restitución al ciudadano de la confianza legítima que debe tener en sus instituciones.

Un sistema político y jurídico funciona bien, no cuando no tiene fallos, sino cuando los detecta y consigue subsanarlos. Porque nada nos asegura que no se puedan cometer fraudes en el futuro: puede pasar aquí o en cualquier país avanzado. La diferencia la vamos a encontrar en la reacción del sistema: el país avanzado resolverá el problema; el no avanzado lo barrerá debajo de las alfombras. En los EEUU Irving Picard, el abogado fideicomisario que trabaja para recuperar fondos para los perjudicados ha conseguido ya la recuperación del casi el 60% de todo lo defraudado. El Informe de los peritos del Banco de España es un primer paso en la buena dirección. Pero es necesario que todas las instituciones públicas que fallaron en prevenir este fraude bursátil masivo asuman sus responsabilidades y a los defraudados se les restituya su dinero.

 
La Marca Ciudad de Málaga y la Marca España.
Red y Sociedad
Martes, 18 de Noviembre de 2014 17:29
Escrito por Javier Cremades
Avatar

Estamos viviendo una tercera revolución que ya no es industrial sino digital, como afirma Peter Singer. Y uno de los cambios sociales más importantes que ha provocado, y que palpamos todos los días en nuestras ciudades, es la denominada “glocalización”..

Glocalización, entendida como la articulación entre lo global y lo local. La importancia de la glocalización está destacando el ámbito urbano y el papel gestor-coordinador-promotor de los gobiernos locales para la implementación de políticas que tienen en cuenta unos referentes globales y que se posicionan respecto a ellos. En síntesis: globalización más proximidad.

Hoy en día las ciudades ya no son islas separadas entre sí, sino que forman parte de la tupida red urbana que conforma la geografía europea. El fenómeno de la globalización urbana ha abierto nuevas posibilidades para el desarrollo de la Marca Ciudad.

En esta nueva Sociedad Red, como explica Manuel Castells, la importancia de las ciudades ya no se mide por su peso demográfico sino por su nivel de relaciones.

Tras varios siglos de monopolio de los Estados, la revolución digital está difuminando sensiblemente las fronteras de la comunicación entre los países. Resurgen significativamente las ciudades como nodos de la nueva red global.

No es algo nuevo. En los albores de la Edad Moderna, fueron las ciudades europeas como Florencia, París, Amberes o Salamanca las protagonistas del desarrollo económico e intelectual que fructificó en el Renacimiento.

La diferencia es que hemos pasado de aquellas Ciudades Estado al actual Estado de las Ciudades.

En este sentido, la construcción y el posicionamiento de una Marca Ciudad como la de Málaga, fortalece y llena de contenido a la Marca España.

Y no podemos entender el proceso de creación de la Marca Ciudad de Málaga sin el impulso de estos años del Club Málaga Valley por hacer una ciudad más abierta a la innovación y más atractiva de capital económico, científico y cultural.

El Club Málaga Valley ha dotado a la Marca Ciudad de Málaga de un posicionamiento internacional en el ámbito tecnológico, como un foco de atracción de talento y de inversión.

Se trata de un buen ejemplo de rebranding de una ciudad más conocida por el sol y la playa para dotarla también de una componente de innovación tecnológica, basada en su tradición de genialidad.

Málaga Valley ha contribuido a que Málaga sea una ciudad con un proyecto capaz de diferenciarse, de atraer el talento ajeno y también de retener el talento propio. Porque en el marco de la globalización, las ciudades necesitan adoptar una personalidad pública, hacerse una imagen reconocible y diferenciada respecto a otras ciudades.

Como explica Richard Florida, hoy las ciudades tienen  que tener una personalidad propia desde una óptica muy original. Por eso, hablar de la “marca ciudad” es mucho más que referirnos a un simple logotipo. Se refiere más a conceptos como la “reputación” o la “fama” y está compuesta de valores racionales y emocionales. Esta “marca ciudad” contribuye a generar y difundir  una imagen positiva de la ciudad, de sus servicios y productos.

En este sentido, posicionar Málaga estratégicamente en el nuevo mercado de ciudades, donde la competencia es tan intensa es un camino que, a su vez, ofrece a la Marca España para transitar del costumbrismo a la vanguardia sin perder los beneficios de la tradición.

Estoy convencido de que nuestra modesta experiencia puede abrir nuevos cauces de colaboración entre los posicionamientos de las ciudades españolas y el papel de la Marca España, porque sin duda nos encontramos ante un escenario win-win, que puede generar espirales virtuosas para todos.

Muchas gracias.

 

 

 
Felipe VI y la nueva casa "inteligente" del Rey
Red y Sociedad
Lunes, 14 de Julio de 2014 12:17
Escrito por Javier Cremades
Avatar

 

Lejos están los tiempos en que todo lo regio era sagrado y, como tal, secreto u oculto a los ojos y oídos del común. Eran los arcana regis o arcana imperii. Maquiavelo y Bodino recomendaban mantener distancias con el vulgo, viviendo en lujosos y grandes palacios, siempre con la debida solemnidad y exhibición de superioridad como para que sus súbditos se sintieran sobrecogidos y pequeños al tiempo que admirados por tener un Rey incomparable que había recibido su poder directamente de Dios. Gracias a esa mentalidad absolutista disfrutamos hoy de los hermosos palacios de Versalles, de Schönbrunn o el Palacio Real de Madrid-

 

El régimen constitucional y, más adelante, la democracia vinieron a allanar el camino. No es que ahora el monarca sea el Ciudadano Rey, como se decía en plena Revolución francesa, pero tampoco es el Ungido de Dios.

 

Así lo entendió el primer Rey verdaderamente constitucional de la Historia de España, Juan Carlos I, cuando declinó la posibilidad de vivir en el Palacio Real y eligió vivir en uno de los palacios más discretos de Madrid: el Palacio de la Zarzuela. Quiso así romper con el estilo antiguo del Rey Superior para inaugurar un nuevo estilo de Rey funcional.

 

La monarquía constitucional está apoyada en un delicado equilibrio entre tradición y modernidad, entre derechos históricos y derechos democráticos. Así, l mayoría de los actos del Rey son, en realidad,  actos debidos y tasados por el gobierno: desde la sanción de las leyes hasta la concesión de indultos.

 

En realidad. El único ámbito de autonomía real reconocido en la Constitución es el gobierno de la Casa y la Familia Real. Es éste el ámbito realmente reservado a la discrecionalidad del Rey, de manera que las Constituciones monárquicas suelen eximir dicho gobierno doméstico de la necesidad de refrendo ministerial.

 

Conforme al artículo 65 de la Constitución, el Rey hace libremente los nombramientos civiles y militares de su Casa y distribuye libremente la Dotación de la Corona para atender los gastos de su Casa y Familia. Lo que significa que no necesita para ello refrendo gubernamental. Por lo tanto, es en estas decisiones personales donde se puede advertir mejor la propia percepción que un Rey tiene sobre su propia condición monárquica.

 

Por eso, el gran reto modernizador que tiene Felipe VI ya no será elegir su domicilio sino cómo organizar la nueva Casa del Rey. Es cierto que, en los últimos años de su reinado, Don Juan Carlos comenzó los primeros pasos de una evolución hacia una parcial apertura informativa y exhibición de cuentas de su Casa, pero no parece suficiente.

 

Al fin y al cabo la Casa del Rey es una Administración, ciertamente separada de la Administración Pública, pero Administración al cabo. Por eso, no puede estar ajena al debate sobre la reforma de la Administración que está girando en torno al concepto de Gobierno Abierto, donde priman la colaboración, la transparencia, y la participación.

Felipe VI debería afrontar con valentía la evolución necesaria de la Casa del Rey. En esta tarea debería ayudarse de los avances que durante estos años las nuevas tecnologías han aportado al concepto de casa, plasmado en el nuevo modelo de Casa Inteligente.

 

Un Casa Inteligente posee un conjunto de sistemas capaces de automatizar servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Estos servicios deben estar integrados por medio de redes interiores y exteriores de comunicación,  y controladas desde dentro y fuera del hogar.

 

Analógicamente, una Casa “Inteligente” del Rey debería seguir una estructura más en red que piramidal, donde las relaciones internas fueran a su vez basadas en nodos de relaciones externas con toda la sociedad. Además, debería incorporar los modernos sistemas de Escucha Activa y monitorización de la opinión pública como base de una correcta comunicación con la sociedad.

 

Por otro lado, una nueva Casa del Rey convendría que asumiera los mismos objetivos en su actuación que la Casa Inteligente. En primer lugar, la sostenibilidad. Principalmente económica pero también social y medioambiental. En segundo lugar, la accesibilidad. Especialmente de los nuevos prescriptores que, fuera de cualquier lista de invitados de una recepción oficial, están influyendo en la sociedad. Pero también la accesibilidad a la información según los principios antes mencionados del Gobierno Abierto. En tercer lugar, la comunicación, que ya no puede ser unidireccional, por mucho que se incluya a los nuevos canales como Twitter. Ahora debe ser bidireccional y participativa.

 

No es hora de apuestas aventuradas, pero sí de algunos cambios que redundarán en una mayor eficacia y en una mejor relación con la ciudadanía. Una ciudadanía acostumbrada a conocer todo de todos y a decidir cualquier aspecto de su vida con un clik. A esa ciudadanía activa y exigente es a la que se le tiene que ofrecer una nueva Casa “Inteligente” del Rey.

 

Y lo mismo cabe decir respecto de la dimensión personal y familiar de la institución monárquica. La abdicación de Don Juan Carlos y el acceso al trono de Don Felipe determinan que la Familia Real se reduzca considerablemente, siendo excluidas las hermanas del Rey y sus hijos y quedando únicamente en ella, junto con éste y la Reina consorte, su descendencia directa que está integrada por dos personas: la infanta Leonor, próximamente Princesa de Asturias, y su hermana la infanta Sofía.

 

Una de las consecuencias más relevantes, dentro del orden familiar interno, pero que tiene interés público, es la relación de Felipe VI con Don Juan Carlos, relación que se extiende a la que ha de mantener con doña Sofía y a las de la Reina consorte con ambos. Aparte del cariño filial y a la deferencia propia hacia su predecesor y maestro, don Felipe tendrá con toda seguridad en Don Juan Carlos un consejero excepcional, tal ha sido el caudal de experiencias acumulado por él durante su largo reinado. Pero el Rey es el Rey, y no hay más Rey que el reinante. A partir de ahora será Don Felipe el que distribuya la Dotación de la Corona y el que asigne a sus padres algún cometido, aunque no exactamente una función estatal concreta.

 

Por lo demás, ya es hora de abordar el estatuto jurídico del Príncipe (ahora Princesa) de Asturias, bien por separado, bien junto al de los demás miembros de la Familia Real.

 

Es verdad que la Princesa Leonor es muy joven y todavía no hará otra cosa que estudiar y formarse, pero basta con recordar que llevamos treinta y seis años sin que se haya hecho nada sobre este asunto para que no sea disparatado temer que pasen otros treinta y seis.

 

Mientras tanto, no es cuestión que, dada su edad escolar, se la someta a más disciplina de la que tiene con sus estudios. Ya llegará el momento de que, elija la carrera universitaria que elija, la complemente con nociones de Historia, Derecho, Economía y conozca lo fundamental y algo más de las tecnologías de la información, que es el presente con más futuro.

 

Mientras tanto, vale más insistir en los valores que hacen humana a una persona que se está formando: verdad, tolerancia, libertad, igualdad, saber ganar y saber perder, trabajo, mucha sencillez, poca altivez, respeto, amistad y compañerismo.

 

Fuente: Diario el País 

 

 

 

Próximos Eventos

<<  Febrero 2015  >>
 Lun  Mar  Mie  Jue  Vie  Sab  Dom 
        1
  2  3  4  5  6  7  8
  9101112131415
16171819202122
232425262728 
Home

Javier Cremades

“Los poderes clásicos deben aprender a relacionarse con los nuevos participantes en el gran juego de la sociedad. Aquellos que sepan adaptarse, los encontraran como aliados. Los que no perciban el cambio se despertarán, como el Gulliver de Swift, atenazados por la red de infinitos hilos de los insignificantes liliputienses”.